Para Mario Unda
Por Christian Arteaga
La última vez que lo visité, fue un jueves, estuvimos con la Sole Chalco, no logré decir nada. Me limité a ver cómo se comía un poquito de mandarina. Soledad lo abrazaba tiernamente como una madre. Mario estaba triste, yo lo noté. Casi no habló. Al rato de despedirme, dije: Marito e hice el saludo o despedida -que nos dejó la pandemia- con el puño. Salimos con la Sole y no nos dijimos nada. Mario se nos fue cinco días después. Continúa leyendo Para Mario Unda
