Tortura y ensañamiento: La voz de Omar Campoverde contra el fascismo carcelario (Video)

Ayer, el sistema judicial ecuatoriano escenificó una vez más una farsa diseñada para silenciar lo evidente. En una audiencia de habeas corpus, Omar Campoverde, militante del Movimiento Guevarista, tomó la palabra para romper los muros de la «Cárcel del Encuentro» y exponer la cruda realidad de la tortura sistemática que el Estado ecuatoriano ejerce.

El testimonio de Omar reveló una faceta aún más siniestra de la represión: el intento de convertir a los presos políticos en piezas del engranaje delictivo. Omar relató cómo los agentes estatales buscaron obligarlo a autoinculparse como parte de un Grupo de Delincuencia Organizada (GDO). Sin embargo, al confirmar que se trataba de Campoverde, un preso político, la intensidad y la sevicia de las torturas se incrementaron exponencialmente, evidenciando que el ensañamiento no es aleatorio, sino una represalia directa por su militancia.

El sistema penitenciario se presenta ante la opinión pública como una estructura regida por protocolos. Sin embargo, detrás de las formalidades, existe una realidad paralela: el encierro como escenario de violencia donde la voz de la víctima es censurada. En la reciente audiencia, los demandados (el SNAI, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Salud, entre otros), lejos de asumir su responsabilidad, presentaron un andamiaje de documentos sin sustento técnico: carecían de diagnósticos claros, resultados de evaluaciones psicológicas o físicas, y omitieron cualquier registro sobre la aplicación del «Código Púrpura», protocolo obligatorio ante casos de abuso sexual. Esta ausencia documental es, en sí misma, una prueba de la complicidad estatal.

A pesar de que Omar denunció públicamente los abusos, el Estado redobló su violencia. El pasado 6 de junio, fue nuevamente torturado: agentes lanzaron gas pimienta en su celda, un espacio sin ventilación, obligándolo a ingerir alimentos contaminados en condiciones de insalubridad extrema.

Mientras la tortura continúa, la Fiscalía brilla por su inacción:

  • Bloqueo pericial: No se ha permitido el acceso de peritos independientes para documentar las lesiones.
  • Abandono de la víctima: A pesar de las solicitudes desesperadas de su familia para que sea ingresado al Sistema de Protección de Víctimas y Testigos, el Estado ha hecho oídos sordos.
  • Investigación nula: La institución no ha llevado a cabo una investigación prolija, convirtiéndose en el garante principal de la impunidad de estos verdugos.

Si bien hoy alzamos la voz por Omar Campoverde, a quien reconocemos como un preso político criminalizado, nuestra lucha no se detiene en su nombre. Reclamamos por la dignidad de todas las personas privadas de libertad; más allá del debate sobre su culpabilidad o inocencia. No exigimos «cárceles de cinco estrellas», como pretenden desvirtuar los sectores gobiernistas y retrógrados, sino el respeto irrestricto y real a los derechos humanos. La tortura y la degradación son inaceptables bajo cualquier circunstancia y en cualquier cuerpo.

El papel aguanta todo, pero la dignidad de Omar y de los presos guevaristas es inquebrantable. Mientras el Tribunal se toma un tiempo para «deliberar» sobre lo que ya es una verdad a gritos, la exigencia se mantiene firme: medidas cautelares urgentes, cese inmediato de la tortura y libertad absoluta para todos los presos guevaristas.

Desde Indymedia Ecuador denunciamos que el ensañamiento contra Omar Campoverde no es un hecho aislado. Es la expresión máxima de un Estado securitista y militarizado que utiliza el sistema carcelario como un laboratorio de control represivo. Omar es torturado por su pensamiento, por su rebeldía y por no doblegarse ante el poder.

Seguimos vigilantes. Exigimos verdad y que el Estado responda por cada golpe, por cada descarga, por cada segundo de humillación y por la complicidad deliberada de quienes, teniendo la obligación de proteger, han elegido ser los verdugos.

La verdad no puede ser archivada ni borrada por el silencio burocrático. A continuación, compartimos el registro íntegro de la intervención telemática de Omar Campoverde durante la audiencia de habeas corpus. Escuchar su voz, que atraviesa los muros del encierro, es un acto de solidaridad imprescindible frente a la maquinaria de la tortura estatal. Invitamos a difundir este video, para que la impunidad no encuentre refugio en el secretismo de las audiencias virtuales.

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