Este Primero de mayo marcharon no solo lxs trabajadorxs, también estuvo presente la algarabía, el arte, la sabiduría popular colmada de rabia e inconformismo.
Con el puño en alto y en las voces retumbaron consignas contra la falta de presupuesto para la salud y la educación, contra la precarización laboral y, cómo no, un grito que ya se trastoca como única consigna popular: «Fuera Noboa fuera».
Fue un espacio para expresar la indignación a través del arte, de los carteles, del teatro, de la música.
Un momento para reflexionar sobre la riqueza que tenemos en todos los recursos naturales que poseemos y que el negocio transnacional de la minería, en el que existen intereses de la familia Noboa, quiere arrebatarnos lo realmente valioso: el agua, la tierra…, la Vida.
Monigotes expresando lo que todos vemos y muchas veces lo callamos, un gobierno entregado a las políticas de Trump y del FMI.
El sentimiento Anti imperialista también se hizo presente, la solidaridad internacional con los pueblos en lucha y que son víctimas del imperio yanqui, como el valeroso pueblo de
Cuba que ha tenido el atrevimiento a decidir su destino; el pueblo de Palestina a quien el ente israelí en contubernio con el imperio yanqui ejercen un genocidio que no para hasta el día de hoy.
Este Primero de mayo con miles marchando nos ha provocado reconocer que «somos más pueblo que milicos, nunca se olviden de eso». Que la fuerza del lado del corazón, el cordial, el izquierdo… siempre estará presente en cada primero de mayo, y el segundo de junio, y el tercero de julio… y hasta el 31 del último aliento de cada militante por la vida.

















