QUITO | En un contexto de creciente criminalización de la protesta y del movimiento social, efectivos de la Policía Nacional irrumpieron de manera ilegal en la sede nacional de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores (CEDOCUT).
Por: Redacción Indymedia Ecuador
En horas de la mañana de este 8 de abril, la sede de la CEDOCUT en el centro de Quito fue escenario de un nuevo acto de amedrentamiento estatal. Según denunciaron los dirigentes de la central sindical, miembros de la fuerza pública ingresaron sin orden judicial hasta el segundo piso del inmueble, interrogando sobre el paradero del presidente de la organización, Edwin Bedoya Ramírez.
Violación a la Libertad Sindical
El acto ha sido calificado por la organización como una «intromisión flagrante» que contraviene el Convenio 87 de la OIT, el cual garantiza la autonomía de las organizaciones obreras frente al Estado. A pesar del Estado de Excepción vigente en el país, la dirigencia recordó que estas medidas de excepción no otorgan facultades para el hostigamiento arbitrario ni anulan la inviolabilidad de las sedes sociales.
«No permitiremos que el miedo se convierta en la política de Estado. La lucha por los derechos de los trabajadores es legítima y no será silenciada con pretextos de Estados de excepción que sirven para la represión al movimiento social», reza el comunicado oficial emitido por la confederación.
Responsabilizan al Estado
Ante la gravedad de los hechos, la CEDOCUT ha responsabilizado directamente al Gobierno Nacional y al Ministerio del Interior por cualquier atentado contra la integridad física y psicológica de Edwin Bedoya y el resto del Consejo Directivo.
La organización hizo un llamado urgente a:
- La comunidad internacional: Especialmente a la Confederación Sindical de las Américas (CSA) y a la Confederación Sindical Internacional (CSI).
- El movimiento obrero nacional: Para mantenerse en alerta frente a lo que consideran una escalada en la criminalización de la labor sindical.
Desde las bases de la CEDOCUT y el FUT (Frente Unitario de Trabajadores), la respuesta ha sido clara: la unidad de la clase trabajadora será la barrera contra el autoritarismo. Este incidente se suma a una serie de denuncias de organizaciones sociales que ven con preocupación cómo el uso de la fuerza pública se desvía hacia la vigilancia de líderes sociales en lugar de combatir la inseguridad ciudadana.





