Entre crisis interna y alineamiento externo: Noboa expulsa al embajador de Cuba


Entre sorpresa —y quizá no tanta—, ¿qué podíamos esperar de un gobierno que parece alinearse sin matices a los designios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump? El gobierno del presidente Noboa ha declarado persona non grata al embajador de la República de Cuba y ha decretado su expulsión del país, junto con todo el personal diplomático y administrativo, en un plazo de 48 horas a partir de este 4 de marzo.
No deja de resultar indignante y vergonzosa una decisión de esta magnitud tomada por un gobierno que, paralelamente, conduce al país hacia un abismo en medio de una profunda crisis social y económica, y que parece gobernar principalmente para los intereses de su propio grupo oligárquico, mientras somos testigos pasivos de lo que acontece con nuestro país.
En política exterior, las señales se han acumulado en poco tiempo. Primero invadieron la embajada de México; luego aplaudieron la invasión a Venezuela; más tarde quebrantaron las relaciones con nuestro vecino Colombia mediante aranceles absurdos que ya afectan gravemente a quienes viven en la frontera o comercian con el país vecino, incluidos productores de la costa. A esto se suma su respaldo a la agresión contra Irán, y ahora la expulsión de todo el cuerpo consular del hermano país de Cuba. Hay preguntas inevitables: ¿qué más podemos esperar? ¿obligarán a salir a todos a quienes sean considerados parte del “eje del mal”?
Mientras tanto, casa adentro, el narcotráfico y la violencia continúan expandiéndose en todo el país. A ello se suman la grave crisis del sistema sanitario y de la seguridad social y la creciente precarización de las relaciones laborales.
¿Y cuál es el argumento esgrimido oficialmente? Prácticamente ninguno. Más allá de la formalidad diplomática, lo que parece quedar en evidencia es el interés del presidente Noboa por congraciarse con Washington, particularmente con Donald Trump, en momentos en que se anuncia su asistencia a la Cumbre de presidentes de América del Sur y Centro América a realizarse en Miami el 7 de marzo presidida por Trump.
Entre los mandatarios que participarían en esta Cumbre figuran Javier Milei de Argentina, Rodrigo Paz de Bolivia, Daniel Noboa de Ecuador, Nayib Bukele de El Salvador, Santiago Peña de Paraguay y Nasry Asfura de Honduras, ¿y qué tienen en común? Pues una clara alineación con la agenda de Trump y ser sumisos a su mandato y así garantizar el apoyo del imperio del Norte para mantenerse en el poder.
Sobran razones para la indignación. No es el mejor momento para bajar los brazos y el silencio no es una opción.

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