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Desde el Grupo de Combatientes Populares, DENUNCIAMOS y CONDENAMOS de manera contundente la arbitraria y vergonzosa expulsión de la misión diplomática de la República de Cuba del territorio ecuatoriano, oficializada mediante la Nota Nro. MREMH-DCP-2026-0002-N
Este acto no es un hecho aislado ni responde a una verdadera política exterior soberana. Es, por el contrario, la confirmación de que el gobierno de Daniel Noboa ha decidido fungir como el «capataz de hacienda» de Donald Trump, sometiendo nuestra diplomacia a los caprichos del Departamento de Estado de Estados Unidos para cerrar el cerco criminal contra la isla y profundizar su crisis económica.
Es paradójico que un gobierno que se jacta de «modernidad» y «libertad» utilice herramientas del siglo pasado para perseguir a un país hermano. La declaración de persona non grata al Embajador Basilio Antonio Gutiérrez García y a otros 22 funcionarios —incluyendo personal administrativo- es una medida desproporcionada que deja a la Cancillería ecuatoriana en el más absoluto ridículo internacional ya que no existen argumentos válidos que sustenten la medida.
Mientras Noboa intenta desviar la atención con videos de supuestas «parrilladas de papeles» en las terrazas diplomáticas —una narrativa tan burda como poco creativa-, la realidad es que está destruyendo puentes históricos de solidaridad. ¿A quién beneficia este aislamiento? Ciertamente no al pueblo ecuatoriano, sino a la agenda de odio que se dicta desde Washington.
Ecuador parece haber olvidado, bajo el mando de una élite empresarial, que la relación con Cuba ha sido el salvavidas de miles de familias. La cooperación cubana no ha sido solo diplomática, ha sido humana y profesional. Miles de médicos ecuatorianos formados en Cuba han regresado a servir en las zonas más olvidadas donde el Estado ecuatoriano brilla por su ausencia. La inversión que Ecuador se ahorró gracias a las becas y convenios de formación de cuarto nivel en medicina, pedagogía entre otras es invaluable. La solidaridad cubana ha sido un pilar en la lucha por el derecho a la salud y a la vida de los sectores más empobrecidos de nuestro país.
Expulsar a la misión cubana busca pisotear la importante solidaridad que ha impulsado Cuba en materia de salud, educación y deporte con los pueblos del Ecuador.
Hacemos un llamado urgente al pueblo ecuatoriano, a las organizaciones de izquierda y a la memoria histórica de nuestras luchas: no podemos ser espectadores pasivos mientras Carondelet se arrodilla ante el capricho del Norte. Defender a la misión cubana es defender nuestra propia dignidad frente a un modelo que nos quiere como colonia.
¡A las calles contra el entreguismo!
¡Que la rabia organizada sea el muro que frene el cerco a Cuba!
¡Cuba no está sola!

