Por: Gabriel Molina
Este 11 de marzo de 2025, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, en declaraciones para distintos medios de comunicación, dio a conocer que tiene intenciones de buscar ayuda militar en el exterior. Esta ayuda no llegaría al país por parte de Estados vecinos o fuerzas armadas regulares. La idea de Daniel Noboa es contratar grupos internacionales de seguridad privados. Es decir, el Estado ecuatoriano buscará con esto la intervención en territorio de grupos mercenarios.
Para concretar dicha idea, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa sostuvo una reunión de trabajo con el representante de la empresa de seguridad privada estadounidense BlackWater. Erick Prince, cabeza visible de la empresa ya mencionada, es conocido a nivel internacional por liderar un grupo de mercenarios.
Según información de CNN internacional, Prince no solo vende su fuerza de choque armada a países que considera vecinos o amigos. Este ciudadano americano, se ha visto envuelto en más de un escándalo por mantener reuniones con gente de Rusia, considerado enemigo ideológico y económico de Estados Unidos.
Esta no es la única controversia en la que BlackWater se ve inmiscuida, el nombre de esta empresa de mercenarios de la seguridad salió a la palestra pública en 2007 después del asesinato de 17 civiles en Iraq. Así informa CNN sobre este hecho “Luego de la masacre en la plaza Nisur de Bagdad durante la guerra de Iraq en 2007, la compañía cambió de nombre y Prince vendió sus acciones a un fondo privado. Actualmente se presenta en su sitio web como inversionista, emprendedor y líder en reformas de asuntos militares.”.

Como se puede notar, las cosas no terminaron en los mejores términos para BlackWater en medio Oriente. A más de asesinar civiles desarmados, este grupo de asalto paramilitar se vende al mejor postor, lo que hace pensar que de llegar a Ecuador nadie asegura su lealtad y disciplina al servicio del Estado ecuatoriano. Estos grupos podrían ser cooptados con facilidad por el poder económico del narcotráfico local.
Nos referimos a grupos paramilitares porque este grupo de asalto armado operaría en Ecuador al margen de las fuerzas armadas regulares. BlackWater podría convertirse en un ejemplo más de como los grupos civiles armados de corte militar terminan quebrantando la ley y en lugar de combatir el crimen se unen a él.

Existe más de un ejemplo sobre esto, en México tenemos el cártel de los Zetas, grupo armado del narcotráfico que tiene su origen en mercenarios locales entrenados por fuerzas regulares extranjeras para combatir el crimen. La cura resultó peor que la enfermedad, hoy en día Los Zetas controlan gran parte de la actividad delictiva en México.
Otro ejemplo cercano es Colombia, país vecino que sufrió y aún sufre las secuelas de la violencia generados por estos grupos de choque armados de corte militar. Según el portal especializado en criminalidad InsightCrime, el surgimiento de las fuerzas paramilitares en Colombia tiene un relación estrecha entre el combate al crimen común y pugnas de ideologías políticas.
Un contexto muy parecido al de Ecuador en 2025, InsightCrime señala así el tema “…Sin embargo, fue hasta una serie de reuniones sostenidas en 1982 entre ganaderos, empresarios, políticos y militares en el municipio de Puerto Boyacá que se sentaron las bases de lo que sería el paramilitarismo encarnado por las AUC: ejércitos privados con estrechos nexos con las principales élites locales, regionales e incluso nacionales.” Como se puede ver hasta aquí, no es la mejor de las ideas involucrar grupos armados privados en conflictos locales relacionados con delincuencia común.
Si después de ver todos los errores que esta decisión acarrearía para Ecuador, Daniel Noboa persiste en esta idea, se podría elucubrar que detrás de esta llegada de grupos mercenarios y paramilitares armados hay una clara pretensión de formarse su propio ejército con fondos públicos, y así terminar con la supuesta organización socialista que hay el país. Y de paso perseguir a todos sus adversarios políticos.
Los detalles históricos están descritos, ahora está en la sociedad ecuatoriana aceptar o rechazar estos deseos de Daniel Noboa de introducir el paramilitarismo en Ecuador.

