Divide y vencerás: la táctica del poder en las elecciones ecuatorianas

Es bien sabido que hay un lema que reza: «Divide y vencerás». En las siguientes elecciones presidenciales tenemos 16 binomios que aspiran llegar a Carondelet. Pero ¿realmente necesitamos tantos partidos políticos? Aunque suene algo inocente y burdo a la vez, la realidad es que este panorama político solo subraya la realidad de una sociedad profundamente fragmentada.
En un país que se desangra por la codicia de quienes nos gobiernan y controlan el poder económico. A esto se suma la falta de redes solidarias que puedan ser un soporte frente a esta crisis. A la par de que dividimos nuestros votos, también dividimos nuestras consciencias y lazos sociales que nos unen. Aquellos vecinos con las mismas necesidades y derechos vulnerados, solo se fijan más a qué candidato apoya el otro vecino que en la lucha común que afecta a todos. Hay quienes llegan a idolatrar un partido o una persona como si fueran salvadores, como si esa misma atención no la necesitaran sus pares que están sufriendo la explotación en su vida diaria.

La estrategia de la política burguesa no se limita a fragmentar la decisión electoral; busca enfrentar al pueblo entre sí, disolver cualquier tipo de unión, dispersarnos como migas de pan. Es así como por ejemplo el correísmo y anticorreísmo son dos caras de la misma moneda de dominación que mantienen al pueblo cargando una piedra, como Sísifo, impidiéndole avanzar hacia su verdadera liberación.
Un cambio político profundo es dejar de lado la idolatría hacia figuras políticas y enfocarnos en lo que realmente importa: nuestra gente, nuestras comunidades y la lucha por un mundo justo para todas y todos. Un mundo donde los trabajadores sean dueños de su trabajo y donde la justicia social prevalezca sobre los intereses de unos pocos.

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